sábado, 16 de enero de 2010

EL JOVEN WALH.

El joven Walh nació veterano de guerra y poeta, aunque tardo mucho en comprenderlo. Se refugio en luchas continuas de devaneos propios de un saltamontes, para sortear cuanto obstáculo le llenara los pulmones de aserrín. Aprendió a resolver problemas mayúsculos, de cómo y a que hora cruzar la pista, sin ser atropellado.
Fue un gran patriota que se inflaba de orgullo al conocer cada rincón verde, marrón u azul de su país, el Perú. Por ello no se movió de su tierra hasta que ya se sintió preparado para enfrentarse al mundo, con unos cuantos libros suyos que llevaba bajo el brazo. Esto paso cuando ya se había dado por enterado, que lo suyo siempre fue ser un poeta, no por que él lo quisiera, sino, por que algunos nacen ya resueltos como tal. Aunque para él, siempre fue difícil aceptarlo, porque a su parecer un poeta es sinónimo de intelectual y bohemio, y al joven Walh lo segundo siempre mantuvo gran afinidad con lo que él creía que era su vida. Estudio ciencias de la comunicación en una universidad privada, que según algunos entendidos, le costo muchas horas de sueño, ya que el mismo tuvo que cubrir los gastos de sus estudios.
Su primera publicación, mas allá de todo pronostico, sucedió en marzo del 2010, cuando iba en el primer ciclo de su carrera, en un poemario titulado “Azul Cadme”, que se vendió sin mayor éxito en algunas librerías de la ciudad en que nació, su querido Trujillo.
Hasta ahora sin mayor éxito e tratado de sacar de sus propias palabras, que significado o que significa “Azul Cadme”, el titulo de su primera publicación, y su respuesta siempre a sido la misma, que es un color poco conocido. Sin embargo, tengo la certeza de que es un tema de su vida, del que quizás no quiera hablar.

jueves, 14 de enero de 2010

RELIQUIAS DEL ANTEBRAZO.

El murió por que nadie lo quiso. Para quererlo bastaba con cerrar los ojos, simplemente. El nunca quiso ser él, por eso jugaba con los gatos de sus vecinos, y para ser como el resto, a la edad de seis años fue enviado a una escuela estatal. Vivió como el resto de los mortales, en una casa hecha de paja, alimentándose de palabras para cuando sus padres ya no estén. Tenía una abuela a la que quiso mucho por que le enseño sumar con granos de maíz y un perro mascota al que le puso de nombre Piolín, que murió arrastrando su lengua, cuando él tenia ocho años ( nunca mas volvió a ser el mismo). El murió para que otros no murieran por él, por que estaba cansado de esperar.
El corazón se le estropeo en el trayecto de ir y volver, sin saber donde fue. Una vez le sucedió que un puñado de agua casi se lo traga, y otra vez una pequeña chispa le lleno de luces la casa, a partir de esos comienzos empezó a pensar. Se fue refugiando en cosas en que nadie creía, y aun así se bautizo en el nombre del padre, del hijo y de la nostalgia.
El también se enamoró y eso le sirvió para seguir muriendo un poco más. Para suerte, no contó con que alguien le estaba viendo. Comprendió luego, que todo en lo que creía dentro del pecho, lo llevarían a algún lado. Camino mucho y no llego a ningún lado, y eso también le sirvió para seguir muriendo un poco más. Conoció la selva y cuando regreso a ella, ya no reconoció sus hojas. No tenía más tiempo, que para sentarse a recoger sus últimas letras. Volvió a caminar una vez más y espero en silencio mientras algo sucedía, y no llego a pasar nada.
Quiero aclarar para que no piensen que fue un tonto, que el también llego a tener sueños. Quiso dedicarse a hacer cine como Tim Burton. Quiso ser pintor, pero no llego a conseguir pinturas tan delgadas como para escribir historias, tiempo después deseo con el corazón fuera del pecho, ser un gran novelista y allí es donde se quedo, en novelista.
Nadie lo quiso, por eso fue que murió. Dejó escrito antes de partir que si alguien lo recordaba, recordara también llevarle flores y junto a las flores, dejarle una nota escrita diciéndole lo bueno que era, y cuanto lo recordaban. Pero eso tampoco paso.

martes, 12 de enero de 2010

INFOGRAFIA

Es raro que dos sonidos relativamente curvos, se crucen. Esa teoría deviene del caos, de la conjunción de tus dedos.

lunes, 11 de enero de 2010

ENCANTADOR DE PALABRAS

Son las cuatro con cincuenta y seis de la tarde, y esa pequeña parte del espacio se junta con el temor de no saber por que una hoja cae al suelo, depositándose en contados segundos sobre una razón casi justa. Infatigablemente he visto esa imagen, dieciséis veces con las manos juntas. Pienso en esa pequeña maldad, recostada de tu misma manera, calle asfaltada. La avenida España muy justa, me ve pasar todos los días sintiendo que el corazón ya le queda muy grande. Es cierto, ya no regrese al mar, y aun por ahora he logrado esconderle mis ojos de su agua salada. Siendo un encantador de palabras, muchas veces enmudezco, refinadamente silencioso, queriendo encontrar el punto exacto donde una imagen se quiebra. ¿Ves como se encuentra conmigo?, si supieras de cuantos latidos ajenos e salido, renunciarías a tus manos para juntarme con las mías, que han aprendido a volar muy lejos. No quisiera pero aun salgo huyendo del sonidos junto a sus voces, multiplicado por cientos, (me perturba). Soy un encantador de palabras que aun no sabe hasta donde su camino esta escrito, lo que si es seguro, es que detrás de mi casa una vertiginosa montaña a sabido olvidar por donde estuvo escrito su cauce.

domingo, 10 de enero de 2010

CHIQUITITA...



Hace dos dias que he estado mal de la garganta, un poco mudo. Sin embargo, no he podido dejar de imaginar una palabra tras otra, haciendose parte de una historia. Entre esos dos dias e escuchado esta cancion...

miércoles, 6 de enero de 2010

CUENTO DE HOSPITAL

- CAPITULO PRIMERO -

Me miraba silenciosa, tratando de desenredar el nudo que había llegado a estancarse en su garganta, quien sabe por cuanto tiempo más. Me miraba triste, sintiendo lastima de mi, como si estar sin dormir varios días fuera mas triste que vivir en la cama de un hospital. Todo sucedió muy rápido, no se por que, solo espero que esto acabe, que termine por el bien de mi niña.
Haciendo mucho esfuerzo expulsó algunas palabras, que imagino, le rozaron la garganta. Soltó algunas palabras pequeñitas, por el pequeño orificio por donde aun podía respirar.
-Te sientes bien- me dijo.
Había prometido no llorar delante de ella. Había prometido no abrazarme al mar, no dejarme llevar por la tristeza de tenerla tan mal.
-Todo esta bien princesa, solo recordaba.
-¿Segura? ¿Y en que pensabas?- preguntó, con su vocecita de viento que se corta y sus ojitos cerrados por la hinchazón.
-Pues recordaba tus travesuras de niña… Recuerdas aquella vez donde me contaste que habías visto un ángel, tenías siete años, creo. Según tú, esa tarde de lluvia había entrado por la ventana y te dijo que si te portabas bien te llevaría al cielo. Vaya susto que me pegue, me asusté mucho – recuerdas - creí que un ladrón había entrado por la ventana y había amenazado con hacerte daño. Por suerte, no fueron más que ocurrencias tuyas. Tenías una gran imaginación, y la sigues teniendo, por algo no tus cuentos les gustan tanto a los niños. Eres la mejor sabes, la mejor escritora del mundo.
-Buenos tardes señora Márquez- oí decirle al médico, que entró en la habitación sin ni siquiera darme cuenta -veo que Fernanda esta dormida, por eso quiero aprovechar para platicar con usted sobre el caso de su hija, acompáñeme, por favor.
Ni siquiera me di cuenta en que rato se durmió. Ni siquiera puedo distinguir si esta bien u mal, ya. Esto parece una pesadilla de la que quisiera despertar y me siento tan culpable de todo lo que esta pasando, que no hay momento que no le ruegue a Dios que esto termine pronto - esta bien doctor - le respondí con el alma inundada.
Es triste ver pasar los días en un hospital, dormir en una banca o en una silla, con el temor de que algo malo pase en algún momento. Ya llevamos siete días aquí, y aun no logro comprender por completo, todo lo que esta pasando, ni siquiera se con exactitud que es lo que tiene mi hija. Lo único en que han coincidido todos los médicos que la han visto, es en que aun no hay un diagnostico exacto de lo que tiene.
Voy caminando por los mismos pasillos donde he caminado estos últimos siete días, con los pies firmes, frotando mi mano derecha sobre las paredes color celeste gastado, inclinando la cabeza, pensativa, somnolienta, hacia el consultorio del doctor Duran, como lo he venido haciendo, cada vez que hay noticias nuevas, que casi siempre son los mismos signos de interrogación.
- Pase señora Márquez, siéntese- escuché decirle, antes siquiera de acercarme a la puerta.
- Por favor doctor, ¿dígame que esta pasando?- le pregunté, mientras le miraba, con esa cara de tranquilidad, como si nada estuviera pasando, como si mi hija no se estuviera muriendo.
-Tranquilícese señora, le tengo noticias- dijo, tratando de calmarme –lo que su hija tiene, es una enfermedad intersticial, conocida como síndrome de Goodpasture o también conocido como síndrome del pez globo, lo cual es una desviación de una hemorragia alveolar. Este síndrome lo que produce en términos generales, es la hinchazón del cuerpo producto del deficiente funcionamiento de los pulmones, eso quiere decir que su cuerpo no logra expulsar el oxigeno por la vías respiratorias, y más bien lo retiene haciendo que sus extremidades y el cuerpo en general empiece a inflamarse, mas claro, su cuerpo esta empezando a llenarse de aire., hay muy pocos casos similares reportados en el mundo hasta ahora. Lo único que es exacto aquí, es que es una enfermedad congénita, que aparece luego de que el paciente haya sufrido un cuadro de depresión leve u moderada, estaba predispuesta a ello desde que nació.
-Pero cuando nació nadie me dijo nada, doctor-, le refute, como defendiendo la salud de mi hija, en un caso que era mas que inevitable.
-Lo sé, señora, como le dije es una enfermedad muy rara, es imposible detectarla en el nacimiento. La única manera de saber de su presencia, es cuando ya ha tomado el cuerpo de la victima, en este caso su hija.
-Se va a morir doctor, dígame la verdad, se lo suplico- le pregunté, con el rostro y el corazón ahogados por las lagrimas que por tantos días me he negado a sacar. Ya no me es posible contenerme. Ya no me es posible estar un minuto en pie, mi hija se muere y yo no puedo hacer nada, nada.
-Tranquilícese señora, le voy a ser sincero. Lo único que podemos hacer es extraer el aire de su cuerpo con un procedimiento llamado “ Humiparización Invertida” que será dejando un día para evitar el riesgo de lesión en sus tejidos, ya que si sucediera, no quedaría mas que amputarle la parte afectada. En estos casos no queda más que esperar lo peor, no podemos hacer nada más. Le recomiendo que vaya a su casa y descanse, lo necesita, se le ve muy agotada.
- ¿Me pide que me vaya a mi casa, doctor?- le respondí, con una ira propia de quien ya no siente mas que un inmenso vacío, de una pena redonda, de un miedo y una pena juntas.
- Así es señora Márquez, vaya a descansar, ya no se puede hacer mas- me insistió con una indiferencia tremenda, mientras veía los documentos de otros pacientes.
- “Quiere que me vaya mientas mi hija se muere” “quiere que la deje aquí, esperando su muerte” ¡por quien maldita sea me toma! Soy la madre de la chica que esta recostada en esa cama, me entiende. No se quien mierda es usted para decirme que me vaya y que espere que se muera, como quien pierde una mascota. Como padres uno espera que los hijos lo entierren a uno, y no al revés, ¡me entiende!
-¡Tranquilícese señora, tranquilícese señora!- le oía repetir una y otra vez, mientras lo tenia sujetándolo de la camisa, antes de empujarlo detrás de su escritorio. Lo tire, con silla y todo, sin saber siquiera lo que estaba haciendo, sin ni siquiera darme cuenta.
Salí de su consultorio sin mirar atrás, si fijarme en lo que había provocado por mi frustración y mi rabia. Salí rápido, tanto que pareció que en un solo paso ya me encontraba fuera del hospital, en la puerta. No sabia que hacer, ni a donde ir. Lo único acertando en lo que pensé, fue en ir a casa, a cambiarme de ropa, cenar y su fuera posible, descansar, como me lo había pedido el doctor Duran, el medico al que insulté. Esperaba un taxi, mientras secaban las lágrimas que me habían bañado el rostro, lo tomé, y fui directo a casa. No tarde mucho o quizás el tiempo ya no importaba tanto como antes.
Ya en casa, me senté en el sofá, recogí mis piernas y seguí llorando. Lloré como una niña de cincuenta y seis años esperando que las lágrimas se me secaran para regresar al hospital. Fui a la cocina, abrí la nevera y no encontré más que huevos y papas fritas, de las que vienen embolsadas, listas para freír. Prendí la cocina, calenté aceite y me puse a freír las papas, luego los huevos. Los serví en un plato grande que estaba en un cajón y fui a la mesa. Me senté en la segunda silla de la izquierda, frente a la ventana, y llené el estomago, que desde hace dos días lo había ocupado solamente con agua. Fui hacia la ducha, me bañe e inmediatamente, como si una fuerza espiritual quisiera darme más motivos de los que ya tenia para recordarla en caso suceda lo peor, me acerqué a su puerta. Me deje llevar hacia la habitación de Fernanda. Abrí la puerta, entré y lo primero que saltaron a mi vista, fueron sus dibujos. En especial uno de un cerdito con unas alas muy graciosas, color rosa, entregándole un sobre azul a una niña que cuidaba sus vacas en campo verde poblado de cientos de arboles de limón.

sábado, 2 de enero de 2010

CON EL CORAZON...


Empiezan unos días nuevos, unos días donde tendré mucho para dar. Tengo que darte gracias a ti, en quien he empezado a creer, ahora se que me acompañas, ahora se que nunca me abandonaste. Me he dolido mucho y de muchas cosas, pero es bueno saber, que de los tropiezos se aprende, de ellos es que uno aprende a levantarse.
Hace unos días me he comprado un diario color azul, para escribir todas las cosas extrañas que se me ocurren, por cierto, ahora ando escribiendo allí la historia de una enfermedad rara, una donde el cuerpo empieza a hincharse como un globo, por cosas que tienen que ver con los pulmones. Allí también escribiré de las cosas que me sucedan, lo bueno y lo malo, de todos mis planes para este año. Tengo mucho que escribir sin ni siquiera haberlo vivido, mi primer día de universidad, que ya esta cerca, la empresa que pienso formar en marzo, y que voy a formar, de mi primera publicacion, de alguna chica de la que me pueda enamorar, en fin, mas historias que hablen de mi, de mi corazón y de las mil cosas que tengo para dar.
Tengo algo que escribir, en cualquier espacio en blanco: DESEAR CON EL CORAZON. Si quieres algo, ve, sal y consíguelo, esfuérzate y si alguien te dice que no puedes, el tiempo hablara por ti. SUEÑA CON EL CORAZON, recuerda que la vida es un sueño, uno donde con sudor y esfuerzo conseguirás lo que quieres. Tu vida será solo lo que tú quieres que sea. Y ahora, mejor dicho desde hace un tiempo es que tengo una deuda muy grande, una que va mas allá de lo material, una que habla mas allá de algunas monedas. No lo he olvidado, como no se olvida a la única persona que confió en uno.